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La experiencia de asistir a un congreso internacional

Como parte de mis trabajos como ayudante de investigación y estudiante de doctorado del Grupo de Bioingeniería y Biofísica Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (GBBA-USB) se me presentó la oportunidad de asistir, del 26 al 30 de Agosto de 2014, a la trigésimo sexta conferencia anual de la Sociedad de Ingeniería en Medicina y Biología de la IEEE (EMBC), celebrada en Chicago, USA, para presentar dos trabajos realizados en el GBBA. Esta fue una experiencia increíble, que me ayudó a ampliar mis conocimientos en ingeniería biomédica, a tener una visión más amplia sobre las posibilidades de desarrollo de investigaciones y, sobre todo, a tener contacto con personas de distintos laboratorios y universidades del mundo con los que el GBBA podría trabajar en el futuro para desarrollar investigación de calidad.

Antes de empezar a redactar mi experiencia en un congreso de esta envergadura debo agradecer a las compañías, laboratorios y personas que, en una situación tan difícil, decidieron darnos su apoyo, bien sea ayudando en nuestra investigación o haciendo generosas donaciones. La lista completa se encuentra en http://gbbanet.labc.usb.ve/Acknowledgments.html.

La experiencia de participar en la EMBC comenzó mucho antes del 26 de Agosto. En el GBBA teníamos dos artículos que considerábamos importantes e interesantes, dos artículos que queríamos presentar en un congreso. Es así que el Prof. Miguel Altuve y yo decidimos ir al EMBC a mostrar nuestro trabajo al mundo.

Es una lástima tener que contar lo que ocurrió después, porque en Venezuela no es suficiente tener un buen artículo para ir a una conferencia. Los actuales gobernantes del país condenan el desarrollo de conocimientos, la inteligencia y el instinto de aprender cosas nuevas. Por esto, el presupuesto universitario ha sido ahorcado hasta el punto que le es imposible a la USB financiar los costos de asistencia a conferencias nacionales e internacionales. Cada quien debe viajar con sus propios fondos.

Conscientes de la necesidad de publicar y sabiendo que sin dinero no íbamos a ningún lado, decidimos buscar empresas que nos quisieran patrocinar. De más está decir el trabajo y dedicación que pusimos en el laboratorio a la ardua labor de contactar compañías, explicarles nuestra situación y esperar por sus respuestas. Por suerte, aún hay empresas comprometidas con el desarrollo del país que respondieron a nuestro llamado y decidieron colaborar con nosotros.

Una de las mejores ideas de recaudo de fondos fue la de Miguel de hacer un “crowdfunding”. Esta idea fue muy buena porque nos permitía recaudar fondos en divisas extranjeras, evadiendo así la necesidad de pasar por la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) para comprar dólares. Un “crowdfunding” es un sitio web a través del cual conocidos, allegados y almas caritativas pueden realizar donaciones a una causa que consideren importante. Nosotros decidimos usar el sitio www.gofundme.com para recolectar donaciones en dólares, con este dinero pretendíamos cubrir todos los gastos de hotel, comidas, transporte y todo lo que necesitáramos pagar en dólares.

El último contratiempo que encontramos fue conseguir pasajes aéreos, y éste resultó ser el mayor problema de todos. Debido a la escasez de pasajes tuvimos que buscar vías alternas para viajar a Chicago. La única opción posible fue volar de Caracas a Panamá, con un boleto de Santa Barbara Airlines comprado en bolívares, y comprar un boleto de Panamá a Chicago en dólares. Lastimosamente no recolectamos suficiente dinero para costear dos billetes aéreos y en el GBBA se decidió que sería yo el único en asistir a la EMBC, pensando que esto sería un gran aporte a mis estudios de doctorado.

Sentí mucha gratitud por esa decisión, yo estaba muy emocionado por ir al congreso y sentía que sería una experiencia inolvidable; sin embargo, también sentía una enorme responsabilidad, iría a un congreso por primera vez, a presentar dos artículos muy importantes para nuestro grupo. Quería hacer un muy buen trabajo.

Desde ese momento nos dedicamos a comprar el pasaje aéreo, imprimir los posters, hacer las diligencias necesarias para salir de viaje y a prepararme para presentar los dos artículos. Eso además de mi trabajo como ayudante de investigación, que no era poco.

El viaje desde Caracas hasta Chicago fue bastante largo. Después 2 escalas y un día completo viajando llegué por fin al hotel en Chicago a la 1 am, puse mi despertador a las 6am y así, agotado, esperé con ansias que llegara la hora de ir a la EMBC.

Así fue que llegó el primer día de conferencia. Al llegar a las instalaciones del Sheraton y sentirme en la conferencia perdí todo el cansancio y empecé a ver todo lo que me rodeaba. El registro fue sencillo, inclusive registrar a Miguel, que no estaba, fue muy fácil. Inmediatamente me dirigí al sitio donde asistiría a mi primera charla.

El primer día de congreso consistía en talleres para los cuáles había que inscribirse con anticipación. Yo me inscribí en un taller sobre cómo implementar el cuidado médico inteligente, un tema interesante tanto para mí como para el GBBA. El taller fue muy bueno, distintas personas hablaron sobre las diferentes tecnologías que se utilizan actualmente en los hospitales más modernos. Comentaron cuáles eran los beneficios y desventajas de las distintas tecnologías. El taller fue muy interactivo, los oradores siempre dispuestos a responder preguntas y a hablar después de cada presentación. Del taller puedo rescatar una conclusión general: el hospital inteligente ya está aquí, sólo falta pulir algunos detalles.

El segundo día fue mejor que el primero, había dormido bien y estaba más atento a lo que me rodeaba. El día de congreso empezó muy tranquilamente. Hubo un acto inaugural en el habló el vice-presidente de la EMBC y el Dr. Leroy Hood, una eminencia en genética. El acto estuvo muy bien, pero un poco largo para mi gusto. Me parece excelente que hayan buscado al Dr. Hood para dar la charla inicial, pero pensar que todo el auditorio estaría interesado en escuchar una hora y media sobre sus trabajos me pareció una idea muy ambiciosa.

Más tarde ese día me pude dar cuenta de la verdadera magnitud de la conferencia. El día anterior no había asistido mucha gente por ser un día de sesiones pagas. Pero ver la cantidad de gente que transitaba por el edificio, la increíble cantidad de posters que había en cada sesión y la enorme cantidad de presentaciones orales me hizo sentir muy afortunado de poder formar parte de algo tan grande.

Los días de conferencia fueron todos muy parecidos, corriendo de un lado a otro durante las presentaciones orales para poder ver las investigaciones interesantes (para mí y el GBBA), paseando por la sesión de posters buscando los artículos que tenía anotados, haciendo preguntas y anotando todo lo que creía que iba a necesitar luego.

No mencionaré aquí todo lo que vi en la conferencia que fue de interés, pero hay varias cosas que vale la pena resaltar, pues son los detalles que siempre recordaré de mi primera conferencia internacional.

Lo primero es la presentación de mi poster. Varias preguntas se le vienen a uno a la mente cuando está esperando a que empiece la sesión, la más importante es si los otros investigadores se interesarán por la investigación. Después de todo, uno no quiere irse de un congreso sin personas interesadas en lo que uno tiene que decir. Cuando la sesión empezó todos los nervios desaparecieron y me concentré en exponerle mi trabajo a todo el que pasaba. Creo que es válido decir que me fue muy bien, la hora y media en la que me tocó presentar mi artículo pasó muy rápido y varias personas tomaron nota de mi artículo y prometieron revisarlo luego, espero que lo hayan hecho. Presentar ese trabajo y otro al día siguiente fueron experiencias inolvidables.

Luego, asistí a dos charlas que me resultaron muy interesantes. Éstas no tenían que ver con ninguna investigación sino con el estado actual de la ingeniería biomédica. La primera fue dictada por Stephen Oesterle, M.D., vice-presidente de Medtronic; en esta charla el Dr. Oesterle destacó la importancia de los ingenieros en la medicina, mostró como las nuevas tecnologías no pueden avanzar sin un trabajo conjunto entre médicos e ingenieros. La segunda charla fue la de Yongmin Kim, Ph.D, presidente de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (Korea del Sur); él habló sobre el campo de trabajo y las enormes posibilidades que se están abriendo en el mundo para los especialistas en biomédica. Ambas charlas tuvieron un punto en común: el cuidado médico está evolucionando hacia los instrumentos de diagnóstico (y terapia) portátiles, los hospitales ya no logran cubrir la creciente demanda de servicios de salud y el papel de los ingenieros en esta transición será crucial. Estas charlas me dieron una buena dosis de motivación para continuar con mis estudios, además de una buena perspectiva del futuro de mi carrera.

Un tercer evento importante que ocurrió en los días de conferencia fue el “lunch with leaders”, una oportunidad que se le da a los estudiantes para sentarse a conversar con una persona experimentada en la biomédica. Yo tuve el privilegio de sentarme con un profesor (cuyo nombre no recuerdo, debí haberlo anotado) que nos relató sus experiencias como ingeniero, cómo había visto evolucionar la tecnología y qué cualidades pensaba eran importantes en un estudiante. Lo curioso de este profesor es que hace más de diez años que debía estar jubilado, pero no se había retirado aún ni pensaba hacerlo pronto; de aquí saqué uno de los aprendizajes más importantes del congreso, si trabajas en algo que te apasiona nunca sentirás que estás trabajando.

Lo último que quisiera resaltar, y no fue tanto un evento sino una apreciación general, es mi impresión sobre el nivel académico del congreso. Si bien en un congreso de esa envergadura uno puede encontrar todo tipo de trabajos (desde cosas muy interesantes hasta cosas muy triviales), me impresionó ver una gran cantidad de personas trabajando con muchos recursos haciendo mucho menos de lo que hacemos en el GBBA con nuestro presupuesto tan limitado. Adicional a eso, el nivel de inglés de las presentaciones orales a las que asistí era, en general, muy bajo. Esto me hizo pensar en las posibilidades de desarrollo que tenemos en la USB y en Venezuela, donde ponemos tanto esfuerzo en educar a nuestros profesionales de forma integral y donde con tan poco hacemos tanto. Un presupuesto adecuado junto con las ideas vanguardistas que tienen los investigadores venezolanos es la combinación perfecta para que la ciencia avance a un ritmo exponencial. Tal vez en algunos años lograremos comprender esto y nuestro país llevará la batuta en desarrollo de nuevas tecnologías.

Por suerte me pude tomar un día para visitar la ciudad de Chicago y descansar antes de emprender mi viaje de regreso a casa. Si debo hacer un comentario sobre Chicago es que es una ciudad que todo el mundo debe visitar. Si dejamos de lado la cantidad exorbitante de locales de comida rápida, podría decir que no se parece en nada a la ciudad estadounidense promedio. En Chicago hay una gran cantidad de eventos gratuitos y abiertos a todo público, una creciente cultura de ejercicio y grandes esfuerzos por modernizarse manteniendo sus raíces culturales.

Asistir a un congreso es una experiencia que todo joven investigador debería vivir. Es una lástima que la situación venezolana nos dé cada vez menos oportunidades para vivir estas aventuras, hoy en día no todo el mundo tiene la paciencia necesaria para organizar un viaje cuando cada paso implica un esfuerzo enorme.

Como conclusión de esta odisea que fue llevarme a Chicago, el GBBA ha decidido, por ahora, no participar en congresos, sólo publicar en revistas (para lo cual no es necesario viajar). Esto es una decisión lógica, pero no permanente. Participar en congresos da la oportunidad de conocer personas y estar en contacto con los que realizan las investigaciones que nos interesan, esta oportunidad no se consigue de ninguna otra manera.

Como comentario final debo decir que asistir a esta conferencia me ha enriquecido mucho como investigador, ha sido una experiencia inolvidable y me ha dado una buena perspectiva de lo que es el mundo de la investigación. Estoy seguro de que vendrán mejores tiempos para Venezuela, en los que podamos asistir a varios congresos al año y nuestra investigación sea la que lleve la batuta en el mundo. Hasta entonces, a dar lo mejor de cada uno para salir adelante.

Carlos Ledezma, 22/09/14